Congestión pélvica
El síndrome de congestión pélvica se parece a lo que ocurre con las venas varicosas de las extremidades inferiores. De hecho, en ambos casos las válvulas venosas, encargadas de asegurar el retorno de la sangre al corazón evitando el reflujo ligado a la gravedad, no funcionan correctamente, lo que provoca estasis venosa, un aumento de la presión ejercida contra las paredes venosas y, en consecuencia, la distensión de los vasos. En la pelvis, las varices afectan al útero, los ovarios y la vulva. Hasta un 15% de las mujeres, entre 20 y 50 años en general, pueden verse afectadas sin sentir los síntomas.
Puede ser inducida por:
- trastornos estáticos generales que repercuten en el equilibrio de la pelvis y de las articulaciones de los miembros inferiores,
- factores de riesgo de patología venosa: herencia, exceso de peso, alteración hormonal...
- un obstáculo en la pelvis pequeña (fibroma, tumor, quiste ovárico)
Consecuencias : inducción o agravamiento de patologías como: varices de miembros inferiores, varices pélvicas, uterinas, ováricas, vulvares, celulitis abdominal, cistitis, salpingitis, frecuencia urinaria, incontinencia urinaria, dolor pélvico durante las relaciones sexuales, dolores menstruales o premenstruales, endometriosis.
En En los hombres, la congestión pélvica puede favorecer patologías como hemorroides, adenoma de próstata, infección genitourinaria...
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